Para dormir bien, quiero a mis mejores amigos

Los niños necesitan sentirse seguros durante la noche. Es normal, estamos diseñados biológicamente de ese modo ya que cuando dormimos somos todavía más vulnerables. Por eso, los cachorros duermen todos juntos y protegidos por la madre.

Pero en el caso de los humanos en entorno en el que vivimos es mucho más seguro y protegido y por tanto, los niños se acostumbran a dormir solos a veces desde los primeros días de vida. Incluso cuando los niños duermen con sus padres llega un momento en el que ellos mismos quieren empezar a tener su propio espacio e independencia.

Y es ese momento de transición, en el que el niño se siente mayor y quiere dormir solo, pero todavía tiene algo de temor y echa de menos a la madre, cuando se pueden ofrecer algunos sustitutos muy útiles. Un buen ejemplo son los muñecos de peluche.

La imaginación de los niños convierte a esos muñecos en sus protectores nocturnos. Ya no se siente solo, sino que se siente protegido y a gusto y duerme con mucha más tranquilidad. Y lo mismo le ocurre si su cama es atractiva para él y sus amigos están presentes en las decoraciones.

Por eso, los nordicos infantiles más solicitados son aquellos que tienen impresos a los personajes de sus series de televisión favoritas. Personajes de Disney o de otras series de dibujos que les harán una gran compañía y que además, conseguirán que el niño vea su cama de una forma mucho más alegre y atractiva y no como un castigo o un lugar al que se le obliga a ir solo aunque no quiera.

Hacer que el momento de acostarse sea agradable para el niño es básico para que tenga un buen descanso. Por ejemplo, debe de tener ciertos rituales, como asearse, colocar sus cosas para el día siguiente etc. Bañarse o ducharse de noche es positivo para el niño porque hace que se relaje y le predispone a dormir.

También es muy positiva la costumbre de contarle un cuento antes de dormir. Ese ratito que padres e hijos pasan juntos es bueno para ambos, ayuda a que el niño empiece a sentir el sueño y además le estimula positivamente la imaginación para que se duerma pensando en lo que se le está leyendo. Incluso incita al niño a la lectura y al afán por descubrir nuevas historias.

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