Conseguir un préstamo sin presentar la nómina

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No tener nómina no es necesariamente sinónimo de no tener solvencia. No obstante, a la hora de solicitar préstamos carecer la misma va a suponer muchas trabas y dificultades. Lo habitual cuando se explica que no se tiene una nómina es que pidan un aval para garantizar la solvencia, pero es posible encontrar préstamos sin nómina ni aval.

Un ejemplo muy ilustrativo son los préstamos que se conceden a autónomos. Para justificar sus ingresos pueden presentar la declaración de la renta del año anterior o sus recibos del IVA. Si pagan IVA es porque, lógicamente, están teniendo ingresos. Al presentar este tipo de comprobantes están demostrando que pueden pagar el dinero que van a pedir y que, por tanto, son perfectamente solventes.

Otros casos más complicados

Hay casos de otras personas que no pueden demostrar ingresos de ninguna manera. Algunas financieras se arriesgan con microcréditos de cantidades muy pequeñas, pero la mayoría no lo hacen a no ser que la persona acredite tener propiedades que puedan asegurar la devolución del dinero o cuenten con un aval.

Normalmente, las propiedades que permiten obtener créditos son las inmobiliarias, pero no pueden estar hipotecadas, ya que en caso de que la persona dejara de pagar sus deudas, la hipoteca sería la primera en resolverse y por tanto no cobrarían su dinero.

Pero si se cuenta con pisos, casas o terrenos que no están hipotecados, estos pueden presentarse como garantía para la obtención del préstamo.

Aval personal

Por último, si no se tienen ingresos demostrables y tampoco se tienen propiedades, solo quedaría disponer de un aval. Un aval es una persona que va a responder por la deuda en caso de que el titular deje de pagar. Por eso no es fácil encontrar en estos tiempos quién esté dispuesto a correr el riesgo.

El principal problema de avalar está en que cuando por fin se le reclama la deuda al aval ya han pasado varios meses desde que el titular dejó de pagar, por lo que a lo que ya se debe hay que sumar los intereses de demora y otras penalizaciones que pudieran aplicarse.

Por este motivo no es fácil encontrar avales para un crédito, a no ser que se trate de personas que confían plenamente en el titular del crédito o en casos en los que puedan llevar un control total de los pagos que se realizan.

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